Arte en conserva

Blog sobre conservación de bienes culturales, Patrimonio y otras cosas más

Pompeya se desmorona

Con más de dos millones de turistas al año, Pompeya es una de las principales atracciones de Italia y unos de los lugares arqueológicos más visitados del mundo. Los restos de la ciudad romana sepultada por la erupción del volcán Vesubio, allá por el 79 d.C., hizo que se conservaran cerca de 79 casas, que contienen algunas de las mejores pinturas antiguas al fresco, bares, templos, teatros y burdeles. Pero desde hace unos meses la antigua ciudad se va desintegrando poco a poco. La dejadez del Estado Italiano y la climatología adversa, con unos fuertes vientos y lluvias que causaron el colapso en varias de sus calles, son las causas de este rápido deterioro.

La declaración de estado de emergencia realizado hace ya cinco años no ha logrado detener el deterioro de Pompeya, y esto viene aderezado por acusaciones de desvío de fondos estatales hacia la mafia, informes de mala gestión de los responsables y un saqueo paulatino dentro de sus fronteras. La ciudad ha sido escenario de una serie de colapsos en los últimos años, lo que ha desatado la preocupación de la comunidad internacional acerca de la decadencia y la condición peligrosa del lugar. En 2010 hubo el más grave de estos colapsos, cuando parte de la llamada “Casa de los Gladiadores” (donde los luchadores entrenaban antes del combate) se vino abajo. No sólo se destruyó la pared, sino también las pinturas y frescos que albergaban en su interior. Hubo una serie de promesas por parte del gobierno de Berlusconi para intentar proteger la ciudad, pero quedó en eso, en sólo promesas. Estaba estipulado, a parte de una suma de dinero, la contratación de nuevos arqueólogos, pero en el momento final no quedó nada de lo prometido.

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En febrero de este año hubo una fuerte inyección de capital, unos 105 millones de euros, para seguir con los trabajos de solidificación y mantenimiento de los edificios de Pompeya; pero gran parte del presupuesto no llegó a materializarse ya que gran parte de las ofertas de las empresas adjudicatarias de los contratos todavía están siendo evaluadas. Sólo arrancaron cinco de las treinta obras previstas; una lentitud que exasperó a los responsables del yacimiento romano que veían conveniente no demorarlo ni un minuto más.

La Unesco, que el pasado julio denunció el proceso de degradación, llegó a amenazar a las autoridades italianas con retirarle su condición de Patrimonio de la Humanidad, que ostenta desde 1997, si no se hacía algo al respecto. El noviembre pasado, una serie de derrumbes llevó a muchos medios de comunicación italiano a catalogar el mes como “noviembre negro” para la ciudad antigua. El director de las excavaciones de Pompeya, Antonio Varone, y un equipo de expertos técnicos están todavía evaluando los daños de uno de los muros de una de las tiendas de Via Stabiana, además de un fresco de la Casa de la Fuente Pequeña.

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Los derrumbes llegan cuando el gobierno, o más bien “el desgobierno”, italiano aprobó en octubre un decreto para mejorar el acceso a los lugares preponderantes del patrimonio italiano, con el fin de estimular la paupérrima economía del país. Estos colapsos son una metáfora de la condición del patrimonio de Italia, y también de los países mediterráneos cercanos, donde la crisis, la mala praxis en la política y la indiferencia frente al Patrimonio hace que uno se pregunte si la cultura para el gobernante es una prioridad. La respuesta es fácil de adivinar.

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Cesare Brandi y la Restauración Moderna

Hace unos post hablé sobre los padres de la restauración, Viollet-le-Duc y John Ruskin. A partir de su trabajo se vertebró una serie de propuestas en el campo de la conservación. Uno de ellas fue encabezada por el estudioso Cesare Brandi (1906-1988) ya en el siglo XX. Podemos decir que el italiano es el responsable de lo que muchos han llamado la “restauración moderna”. A continuación haré un repaso a sus principales ideas en el campo donde Brandi fue su máximo exponente y a nosotros es una cosa de las que más nos interesa en este blog, la RESTAURACIÓN.

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Concepto de Restauración para Brandi:

–       “Restauración es cualquier intervención dirigida a devolver la eficiencia a un producto de la actividad humana”.

–       “Restauración es el momento metodológico del reconocimiento de la obra de arte en su doble polaridad estética e histórica”. Aunque la obra de arte tenga una “utilidad” (como objeto de culto, conmemorativo, de liturgia…), no queda definido su valor sólo por ella (como ocurriría con los otros productos humanos), sino que se debe tener en cuenta su consistencia física y su “doble polaridad”, que se refiere a que la obra supone una instancia estética y una instancia histórica, lo que la hacen irrepetible.

  • Instancia estética: la calidad de lo artístico.
  • Instancia histórica: el haber sido realizado en un tiempo y lugar concreto y determinado; lo que la hace irrepetible. De este momento se sintetizan 3 momentos:
    • Duración del proceso creativo original.
    • El intervalo que separa la creación de la obra original y su actualización.
    • El tiempo como instante de presentación en la conciencia humana.

POR TANTO: La obra de arte es diferente de los demás objetos y por eso su restauración ha de ser distinta y debe reconocerla como tal, en su consistencia física y en su doble polaridad para transmitirla al futuro.

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Principios Básicos:

–       “Se restaura sólo la materia de la obra de arte”, donde se manifiesta la imagen y lo que asegura su transmisión. La restauración se debe limitar a hacer que esta consistencia física permanezca lo más intacta posible a lo largo del tiempo.

–       “Esta se dirige al restablecimiento de la unidad potencial de la obra de arte, sin someter una falsificación histórica o artística, y sin borrar huella alguna del paso de la obra por el tiempo”. Brandi deja claro que la restauración de una obra de arte no ha de limitarse al restablecimiento de su funcionalidad, sino de la instancia estética, teniendo siempre en cuenta la instancia histórica.

–       “El campo de intervención de la restauración ha de limitarse a la consistencia física de la obra”, pero la materia como vehículo de la imagen se desdobla en estructura (soporte) y aspecto (imagen).

–       La unidad de la obra de arte no puede ser comparada a la de la realidad, pues mientras que la del mundo físico es una unidad orgánica o funcional, la de la obra de arte es una unidad figurativa. Por tanto, cuando una obra está dividida se debe intentar desarrollar la unidad potencial originaria que tiene cada uno de sus fragmentos.

–       “La reintegración ha de ser fácilmente reconocible”.

–       “La materia es insustituible en lo que se refiere al aspecto”, pero no tanto en lo que respecta a la estructura.

–       “Cualquier intervención de restauración no ha de hacer imposible otra en el futuro”. Queda el problema de las lagunas. La laguna es una interrupción del “tejido figurativo”, pero no es tan importante lo que falta como lo que añade, ya que la laguna aparece como una figura recortada sobre un fondo, así la obra de arte aparece mutilada y sufre una devaluación. Esa “figura no prevista” se percibe espontáneamente y sin remedio.

–       El tiempo respecto a la obra de arte y a la restauración:

  • El tiempo de la creación de la obra de arte por el artista que, seguramente, está reflejado en ella (ideología, gustos, teorías…).
  • El intervalo entre el final de este proceso creativo hasta que un espectador ve la obra (los sucesivos presentes históricos).
  • El reconocimiento de la obra por parte del observador (“el instante en que la conciencia lo actualiza”).

–       La restauración según la instancia histórica: que se refiere a la cuestión de cuándo es legítima una restauración y cuándo no.

  • Reconstrucción: intenta conformar de nuevo, refundir lo viejo con lo nuevo sin que se distingan y reducir al máximo el intervalo de tiempo que separa estos dos momentos, en definitiva, intenta hacer desaparecer un lapso de tiempo.
  • Conservación: eliminación de lo añadido y de las partes rehechas; en la que la obra ha de ser tratada como una reliquia.

–       La restauración según la instancia estética: Brandi analiza las ruinas desde el punto de vista artístico, por tanto, según la instancia estética.

–       La restauración preventiva: La “prevención” de estas alteraciones depende de las características físicas y químicas de la obra de arte.

  • La eficacia de la imagen que transmite, es decir, si podemos disfrutar de ella.
  • El estado de conservación de los materiales que la constituyen.

–       La Carta de Restauración de 1972: en ella se expresaron los principios de Brandi.

Para Brandi se puede definir la Restauración como el momento metodológico del reconocimiento de la obra de arte como tal; el estudioso italiano la considera como el único momento del proceso en que seria legítima una intervención sobre la obra, porque más allá de ese punto cualquier restauración sería arbitraria e injustificable.

Bibliografía:

Alcántara, Rebeca. Un análisis crítico de la teoría de la restauración de Cesare Brandi. Inah/Sigma, México, 2000.

Brandi, Cesare. Teoría de la restauración, Alianza, Madrid, 2008.

Exit through the gift shop

En una entrada anterior me dediqué a hablar sobre el graffiti, desde sus orígenes hasta la problemática de su conservación. Para dar una visión más amplia sobre el tema no puedo dejar de recomendar el visionado del filme “Exit through the gift shop” del propio creador callejero Banksy. Aquí el artista nos muestra su manera de entender la creación artística y su ácida visión sobre esos mamotretos de piedra que son los museos, espacios que sólo sirven para que la gente no disfrute del espectáculo que alberga dentro, sólo se quiere que se compre merchandising ya que la salida es a través de la tienda de regalos.

Los problemas del claustro

Hace unos días tuvimos la suerte de tener la visita en clase de Juan Antonio Olañeta Molina, responsable y alma mater de la asociación Amigos del Románico para dar la conferencia que llevaba como título “El mediático claustro de Palamós: algo más que un problema sobre su autenticidad”. A parte de hablar del famoso claustro encontrado en la finca Mas del Vent de la localidad de Palamós, también examina sobre cómo la sociedad de nuestros días trata (o maltrata) el patrimonio cultural.

La primera parte de la conferencia se ocupó Olañeta de comparar las esculturas de los capiteles de Palamós con otros situados por ejemplo en el claustro de la catedral de San Pedro de Soria o en la iglesia de San Isidoro de León (entre muchos más). Observamos que el aspecto de sus esculturas copian a los dos talleres de los dos primeros talleres de Silos. El taller que hizo los capiteles del claustro en Palamós transformó y adaptó gran cantidad de iconografía, temática y visiones hechas ya antes en tierras castellanas, pero de forma más tosca y burdamente. Olañeta da una cantidad ingente de información en forma de imágenes y documentación sobre los capiteles encontrados. Si bien son diferentes entre cada uno de los sitios visitados, un simple estudiante primerizo de historia del arte puede ver las conexiones de las obras entre todas ellas. No se pueden llegar a conclusiones definitivas, pero negar los vínculos es tener pocas luces en la cabeza.

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En la segunda parte de la charla se hizo un recorrido en la historia del propio claustro. Olañeta habló sobre cómo dieron con la obra, pero también dio un repaso hacia atrás en el tiempo. Desde el Madrid de los años 30, cuando estaba en Ciudad Lineal, a punto de ser vendido al multimillonario norteamericano William Randolph Hearts, el magnate que inspiró la figura del personaje principal de “Ciudadano Kane” de Orson Welles. Hasta llegar a nuestros días, cuando apareció de la mano de la familia alemana Engelhorn (dueños de la empresa química BASF).

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La tercera, y última, parte de la conferencia fue dar cuenta de los dictámenes de los “expertos” de la Generalitat de Catalunya, que no hicieron más que embarullar y echar basura sobre el trabajo del profesor Gerardo Boto, el máximo estudioso de estas piezas escultóricas, y del propio Olañeta. Con el caso del claustro el departamento de cultura catalán ha actuado de forma tan poco profesional, mintiendo en tres de cada cuatro de sus palabras y rozando cotas del esperpento más próximo a los humoristas de “Muchachada Nui”. La seriedad ha brillado en su ausencia, es un informe sesgado y rápido (solo estuvieron dos horas en la visita a la finca), además llegaron a juicios de valor de forma torticera. El principal argumento del informe de la Generalitat para dar como falso al claustro encontrado es que hay una falta en la tradición historiográfica hispánica en el susodicho claustro… cosa que contrariamente Olañeta nos ha mostrado en la primera parte de la conferencia de forma clara y totalmente admisible. Cuando las resoluciones sobre arte las hacen en una oscura oficina de la consejería de cultura cierta gente sin idea sobre el mundo artístico pues el resultado no puede estar más alejado de la realidad. Algo huele a podrido en este asunto y no vienen los aires desde la Dinamarca shakesperiana, sino que el olor proviene posiblemente de los billetes de alguna familia teutona, ansiosa de no tener que ser molestada por ciertos estudiosos de sus adquisiciones… Y no hace falta decir nada más.

Documental de los “The Monuments Men”

 

Hace unos días hablé de los “The Monuments Men”, la nueva película de George Clooney. Aquí dejo un documental con los auténticos “hombres de los monumentos”. Ellos en primera persona cuentan sus andanzas a la caza de las obras de arte robadas por Hitler y sus secuaces.

Las Cartas del Restauro

Las llamadas “Cartas del Restauro” están editadas bajo el nombre de las distintas ciudades donde se realizaron las reuniones de los países miembros de las organizaciones vinculadas al terreno de la conservación y restauración. Fueron realizadas con la intención de establecer de común acuerdo unas recomendaciones para las intervenciones. La primera reunión que se hizo fue en Viena en 1905. De las siguientes asambleas irradiaron las llamadas “Cartas”, como son la de Atenas (1931), Roma (1932), Venecia (1964), París (1972), Roma (1972), Copenhague (1984) y Cracovia (2001). Cada una de ellas, en pocas palabras:

–       La Carta de Atenas de 1931 describe la salvaguardia de la arquitectura, es decir la conservación sin intervención.

–       La Carta de Roma de 1931 desarrolla el problema del repristino o copia sin elementos básicos que lo amparen, así como la copia como base de la restauración.

–       La Carta de Venecia de 1964 separa la restauración como método de la conservación.

–       La Carta de Roma de 1972 define la salvaguardia de los monumentos añadiendo a éstos la pintura y la escultura. En sus capítulos describe la metodología necesaria para el reconocimiento e intervención restaurativa, la cual fue elaborada por Cesare Brandi.

–       La Carta della conservazione e del restauro degli oggetti d’arte e di cultura, 1987. Se desarrolla la metodología de intervención, siempre basándose en la Carta de 1972. Define y diferencia conservación, prevención, restauración y mantenimiento. Esta última carta fue cuestionada por algunos teóricos de la restauración como M. Cordaro, que defendía en su postura a Cesare Brandi como verdadero ideólogo de la Carta del Restauro.

–       Carta de Cracovia del 2000. Se hace hincapié en la importancia de la compatibilidad de materiales así como la interacción de la obra con el hombre, la naturaleza y el medio físico. Cabe destacar su interés en la educación social, ya que “La formación y la educación en cuestiones de patrimonio cultural exigen la participación social y la integración dentro de sistemas de educación nacionales en todos los niveles”.

La Carta Atenas de 1931: A pesar de tener carácter normativo no se adoptó de forma genérica en todos los países firmantes. Eso sí, sentó precedente en las posteriores legislaciones y fue la base de los textos legislativos de muchos países. Su influencia se vio por ejemplo en la Carta de Venecia (1964) o la de Cracovia (2001). Cabe destacar entre sus páginas:

–       Restauración: cualquier intervención que respete los principios de la conservación y con los estudios previos pertinentes, restituya el objeto en los límites de lo posible y necesario, concediéndole una relativa legibilidad.

–       Mantenimiento: es el conjunto de programas y acciones interventoras, encaminadas a mantener los objetos de interés cultural en condiciones óptimas de integridad y uso, especialmente si han sufrido actuaciones de conservación y/o restauración.

–       Importancia de la conservación frente a la restauración, destacando la necesidad de que tareas constantes de mantenimiento la hagan factible.

–       Necesidad de respetar todos y cada uno de los estilos y épocas.

–       Administración y legislación de los monumentos: se destaca el derecho a la colectividad sobre la propiedad privada.

–       Se ve necesaria la colaboración con otras disciplinas científicas (física, química) para parar la degradación de los monumentos.

La Carta de Roma, 1932: donde se fijó los criterios de intervención en el patrimonio histórico y se puso límite a las reconstrucciones. Fue realizada para fijar criterios de intervención en el patrimonio italiano, y pronto fue adoptada por diferentes países europeos. En el Preámbulo se hace mención al trato de carácter nacional que recibía las cuestiones sobre la restauración del patrimonio, emplazando este hecho como fundamental dentro de los intereses políticos, sociales y económicos del país (situación que posibilitaba una mayor tutela del patrimonio al estar todos los estamentos de la sociedad concienciados del valor de su patrimonio nacional).

Se dejó patente en sus páginas su alejamiento de los planteamientos de Viollet-le-Duc (unidad de estilo o la recuperación del monumento devolviéndolo a su estado primigenio aunque este estado jamás hubiera existido en el propio monumento a intervenir).

Fue una Carta que marcó las teorías sobre la restauración en el siglo XX y que todavía tiene plena vigencia hoy en día. Italia inauguraba con esta Carta una nueva etapa marcada por el restauro científico.

Carta de Roma: http://ipce.mcu.es/pdfs/1932_Carta_Restauro_Roma.pdf

En 1938, debido a que se sucedían las intervenciones con escaso rigor, se crea el Istituto Centrale del Restauro, cuya labor formativa y normalizadora estuvo bajo la responsabilidad del crítico de arte Cesare Brandi, director del centro. En ese mismo año aparecen también las “Instrucciones para la Restauración de Monumentos”.

La Carta de Venecia, 1964: cuando acabó la II Guerra Mundial se tenía la necesidad de reconstruir las ciudades arrasadas por las luchas de los ejércitos enfrentados. En esos años nació la concienciación de conservar y proteger los centros históricos de las ciudades europeas. En la Carta de Venecia vemos el primer documento donde se recogen una serie de medias para proteger esos valiosos conjuntos históricos. Trato la Carta de impedir las reconstrucciones basadas en la hipótesis, permitiendo sólo la anastilosis (aquí vista como recomposición de partes auténticas que estén fuera del edificio, obtenidas del subsuelo y que pudieran reponerse con garantías en el edificio).

Entre sus dictámenes se puede ver ya una evolución con respecto a la de Atenas, fundamentalmente porque se supera el concepto de monumento para abarcar otros más amplios como los ámbitos urbanos y rurales.

Todavía hoy se tiene la voluntad, por parte de los Estados firmantes de este documento de proteger el conjunto patrimonial que tienen en sus fronteras. Es una carta con plena vigencia.

Carta de Venecia:

http://www.mcu.es/patrimonio/docs/MC/IPHE/Biblioteca/VENECIA.pdf

La Carta de Roma, 1972: Procede de un programa definido por Cesare Brandi y otros historiadores. En ella se detallan artículos muy interesantes que debemos tenerla en cuenta como principios generales, por estar descritos los criterios y la terminología general que actualmente es admitida por todos.

Se amplia el concepto de “arte”: “todas las obras de arte de todas las épocas, en la acepción más amplia, que comprende desde los monumentos arquitectónicos a los de pintura y escultura, aunque sean fragmentos, y desde el hallazgo paleolítico a las expresiones figurativas de las culturas populares y del arte contemporáneo” (art. 1).

Se prohíben: “Complementos estilísticos o analógicos, incluso en forma simplificada y aún cuando existan documentos gráficos o plásticos que puedan indicar cuál hubiera sido el estado de la obra completa”…“las remodelaciones, reconstrucciones o traslados a emplazamientos distintos de los originales, a menos que esta medida esté dictada por razones superiores de conservación” (art. 6).

Se admiten: “añadidos de partes en función estática o reintegraciones de pequeñas partes históricamente verificadas”…”limpiezas, que para las pinturas y esculturas policromadas, no deben llegar nunca al esmalte de color, respetando la pátina y los posibles barnices antiguos”… “anastilosis documentadas con seguridad, reinterpretación de lagunas que reconstruyan hendiduras de poca entidad con una técnica claramente diferenciable a simple vista con las partes originales” (art. 7)

Carta de Roma de 1972:

http://ipce.mcu.es/pdfs/1972_Carta_Restauro_Roma.pdf

“Carta de 1987 de la conservación y restauración de los objetos de arte y cultura”: http://ipce.mcu.es/pdfs/1987_Carta_BienesMuebles-Italia.pdf

El debate llega hasta nuestros días difiere entre la importancia de una metodología de restauración universal y la individualización de la restauración arquitectónica, arqueológica,… Hoy en día se cree que las cartas son imposibles que den una respuesta general a un caso particular, además tienen el riesgo de que sean utilizadas para manipular ideológicamente o comercialmente el patrimonio olvidando los destinatarios de la protección de éste, que son los ciudadanos. Habrá que plantearse que cada equipo de restauración tome sus decisiones basados en: el estudio de la obra en diferentes vertientes, la reflexión, la intervención y la conservación preventiva.

The Monuments Men, una película de George Clooney

¿Qué pinta en este blog George Clooney?, ¿ha pasado una importante restauración a base de botox y otras sustancias de moda en la actualidad?, ¿hay alguna asociación que le ha nombrado patrimonio de la humanidad?,… pues no, no. La noticia es que su nueva película, que dirige y escribe, está basada en la historia real de un batallón en la Segunda Guerra Mundial que tenía la misión de recuperar las obras de arte robadas por los nazis en la Segunda Guerra Mundial. El guión, del propio Clooney y Grant Heslov, está basado en el libro escrito por Robert M. Edsel, The Monuments Me, y se centra en un insólito batallón al que el presidente americano Franklin D. Roosevelt encomendó la faena de internarse en la territorio de Alemania para recuperar las obras de arte sustraídas por el ejército nazi y retornarlas a sus legítimos propietarios.

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Mientras las fuerzas alemanas bombardearon e invadieron Europa, también  se estima que destruyeron o robaron cerca de cinco millones de obras de arte y objetos culturales de museos, iglesias, universidades y hogares. La toma incluía obras maestras de Johannes Vermeer, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel y Jan van Eyck, entre muchos otros. Era un auténtico botín de guerra que representaba siglos de la cultura occidental. Gran parte de las obras de arte pertenecían a familias judías, cuyas posesiones fueron catalogadas como “sin dueño “. Se enviaron miles de pinturas a la casa de campo de Hermann Göring, lugarteniente de Adolf Hitler, quien supervisó gran parte del robo. Otros fueron destinados a un museo que el propio Hitler planeaba abrir en Berlín.

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Robert M. Edsel escribió que la unidad comenzó como un pequeño grupo de profesionales de las artes (incluyendo arquitectos, diseñadores y personal de museo). Durante los combates su tarea consistía en identificar y proteger los museos, las iglesias y otros “monumentos” significativos de daños que pudieran hacerse en ellos. Con el paso del tiempo, con los aliados presionando más en territorio ocupado, el equipo se centró más en la determinación de lo que había sido robado y dónde estaba escondido. Después de 1945, unos 60 miembros de la unidad se desplegaron por toda Europa. Tanto durante como después de la guerra, el trabajo requería una combinación de soldado, historiador del arte y también detective. Para evitar este saqueo, estos hombres integrantes de la Sección de Monumentos, se jugaron en algunas ocasiones incluso su vida pero consiguieron recuperar, catalogar y devolver el patrimonio expoliado a su legítimo lugar. Muchos en la unidad estaban vinculados a algunas de las instituciones culturales más importantes del mundo; por ejemplo uno de ellos, James J. Rorimer, era conservador en el Museo Metropolitano de Arte, y más tarde se convertiría en su director. Otros eran historiadores, restauradores, conservadores, profesores,…

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Uno de los enclaves más prolíficos a la hora de recuperar obras de arte fueron dos minas de sal (en Heilbronn, Alemania, y Altaussee, Austria), donde los alemanes habían almacenado y embalado miles de pinturas y otros artículos. Las minas de sal eran un lugar fresco, oscuro y ni demasiado húmedo ni demasiado seco, por lo que gran parte de lo que estaba allí oculto se hallaba todavía en condiciones más que decentes. Gracias a esta sección del ejército americano (aunque dentro de sus filas se integraban hasta trece nacionalidades) se consiguió parte de la supervivencia de las obras de arte de la civilización occidental. Con el trabajo de los Monuments Men el futuro del pasado artístico europeo estaba asegurado, y sus dueños y buena parte de los museos del viejo continente todavía están agradecidos a esos cerca de trescientos cincuenta hombres que arriesgaron su vida por recuperar las piezas del puzzle cultural desperdigado por culpa de la locura de Hitler y compañía en la II Guerra Muldial. Sin las obras no habría trabajos de restauración, discusión de qué es o no es patrimonio, ni apenas historia,…

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El filme de George Clooney sobre los Monuments Men, que se estrenará el próximo febrero de 2014, parece que va a dar como resultado, al menos, a una buena película de aventuras; aunque hay que decir que esta y muchas otras historias reales son más grandes que el propio cine.

Obra de referencia: Edsel, Robert M. The monuments men, Destino, Barcelona, 2012.