Los problemas del claustro

por felixpons

Hace unos días tuvimos la suerte de tener la visita en clase de Juan Antonio Olañeta Molina, responsable y alma mater de la asociación Amigos del Románico para dar la conferencia que llevaba como título “El mediático claustro de Palamós: algo más que un problema sobre su autenticidad”. A parte de hablar del famoso claustro encontrado en la finca Mas del Vent de la localidad de Palamós, también examina sobre cómo la sociedad de nuestros días trata (o maltrata) el patrimonio cultural.

La primera parte de la conferencia se ocupó Olañeta de comparar las esculturas de los capiteles de Palamós con otros situados por ejemplo en el claustro de la catedral de San Pedro de Soria o en la iglesia de San Isidoro de León (entre muchos más). Observamos que el aspecto de sus esculturas copian a los dos talleres de los dos primeros talleres de Silos. El taller que hizo los capiteles del claustro en Palamós transformó y adaptó gran cantidad de iconografía, temática y visiones hechas ya antes en tierras castellanas, pero de forma más tosca y burdamente. Olañeta da una cantidad ingente de información en forma de imágenes y documentación sobre los capiteles encontrados. Si bien son diferentes entre cada uno de los sitios visitados, un simple estudiante primerizo de historia del arte puede ver las conexiones de las obras entre todas ellas. No se pueden llegar a conclusiones definitivas, pero negar los vínculos es tener pocas luces en la cabeza.

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En la segunda parte de la charla se hizo un recorrido en la historia del propio claustro. Olañeta habló sobre cómo dieron con la obra, pero también dio un repaso hacia atrás en el tiempo. Desde el Madrid de los años 30, cuando estaba en Ciudad Lineal, a punto de ser vendido al multimillonario norteamericano William Randolph Hearts, el magnate que inspiró la figura del personaje principal de “Ciudadano Kane” de Orson Welles. Hasta llegar a nuestros días, cuando apareció de la mano de la familia alemana Engelhorn (dueños de la empresa química BASF).

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La tercera, y última, parte de la conferencia fue dar cuenta de los dictámenes de los “expertos” de la Generalitat de Catalunya, que no hicieron más que embarullar y echar basura sobre el trabajo del profesor Gerardo Boto, el máximo estudioso de estas piezas escultóricas, y del propio Olañeta. Con el caso del claustro el departamento de cultura catalán ha actuado de forma tan poco profesional, mintiendo en tres de cada cuatro de sus palabras y rozando cotas del esperpento más próximo a los humoristas de “Muchachada Nui”. La seriedad ha brillado en su ausencia, es un informe sesgado y rápido (solo estuvieron dos horas en la visita a la finca), además llegaron a juicios de valor de forma torticera. El principal argumento del informe de la Generalitat para dar como falso al claustro encontrado es que hay una falta en la tradición historiográfica hispánica en el susodicho claustro… cosa que contrariamente Olañeta nos ha mostrado en la primera parte de la conferencia de forma clara y totalmente admisible. Cuando las resoluciones sobre arte las hacen en una oscura oficina de la consejería de cultura cierta gente sin idea sobre el mundo artístico pues el resultado no puede estar más alejado de la realidad. Algo huele a podrido en este asunto y no vienen los aires desde la Dinamarca shakesperiana, sino que el olor proviene posiblemente de los billetes de alguna familia teutona, ansiosa de no tener que ser molestada por ciertos estudiosos de sus adquisiciones… Y no hace falta decir nada más.

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