Pompeya se desmorona

por felixpons

Con más de dos millones de turistas al año, Pompeya es una de las principales atracciones de Italia y unos de los lugares arqueológicos más visitados del mundo. Los restos de la ciudad romana sepultada por la erupción del volcán Vesubio, allá por el 79 d.C., hizo que se conservaran cerca de 79 casas, que contienen algunas de las mejores pinturas antiguas al fresco, bares, templos, teatros y burdeles. Pero desde hace unos meses la antigua ciudad se va desintegrando poco a poco. La dejadez del Estado Italiano y la climatología adversa, con unos fuertes vientos y lluvias que causaron el colapso en varias de sus calles, son las causas de este rápido deterioro.

La declaración de estado de emergencia realizado hace ya cinco años no ha logrado detener el deterioro de Pompeya, y esto viene aderezado por acusaciones de desvío de fondos estatales hacia la mafia, informes de mala gestión de los responsables y un saqueo paulatino dentro de sus fronteras. La ciudad ha sido escenario de una serie de colapsos en los últimos años, lo que ha desatado la preocupación de la comunidad internacional acerca de la decadencia y la condición peligrosa del lugar. En 2010 hubo el más grave de estos colapsos, cuando parte de la llamada “Casa de los Gladiadores” (donde los luchadores entrenaban antes del combate) se vino abajo. No sólo se destruyó la pared, sino también las pinturas y frescos que albergaban en su interior. Hubo una serie de promesas por parte del gobierno de Berlusconi para intentar proteger la ciudad, pero quedó en eso, en sólo promesas. Estaba estipulado, a parte de una suma de dinero, la contratación de nuevos arqueólogos, pero en el momento final no quedó nada de lo prometido.

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En febrero de este año hubo una fuerte inyección de capital, unos 105 millones de euros, para seguir con los trabajos de solidificación y mantenimiento de los edificios de Pompeya; pero gran parte del presupuesto no llegó a materializarse ya que gran parte de las ofertas de las empresas adjudicatarias de los contratos todavía están siendo evaluadas. Sólo arrancaron cinco de las treinta obras previstas; una lentitud que exasperó a los responsables del yacimiento romano que veían conveniente no demorarlo ni un minuto más.

La Unesco, que el pasado julio denunció el proceso de degradación, llegó a amenazar a las autoridades italianas con retirarle su condición de Patrimonio de la Humanidad, que ostenta desde 1997, si no se hacía algo al respecto. El noviembre pasado, una serie de derrumbes llevó a muchos medios de comunicación italiano a catalogar el mes como “noviembre negro” para la ciudad antigua. El director de las excavaciones de Pompeya, Antonio Varone, y un equipo de expertos técnicos están todavía evaluando los daños de uno de los muros de una de las tiendas de Via Stabiana, además de un fresco de la Casa de la Fuente Pequeña.

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Los derrumbes llegan cuando el gobierno, o más bien “el desgobierno”, italiano aprobó en octubre un decreto para mejorar el acceso a los lugares preponderantes del patrimonio italiano, con el fin de estimular la paupérrima economía del país. Estos colapsos son una metáfora de la condición del patrimonio de Italia, y también de los países mediterráneos cercanos, donde la crisis, la mala praxis en la política y la indiferencia frente al Patrimonio hace que uno se pregunte si la cultura para el gobernante es una prioridad. La respuesta es fácil de adivinar.

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